jueves, 12 de septiembre de 2013

12 tips para ayudarte a mejorar como papá o mamá



Para comunicarte con tus hijos, primero hay que verlos.
Lo mejor que te puede pasar en la vida es ser papáo mamá
sólo que los hijos no traen instructivo, ni manual cuando nacen.
Parafraseando al trovador: al andar se hace camino, te haces papá o mamá al caminar.

Te comparto 12 tips para ayudarte a mejorar como papá o mamá,
todos ellos los he recopilado  de  talleres y conferencias impartidos a padres de familia.
Toma lo que te sirva…

1. Lo fundamental ya se los diste: Vida
Haz una lista con lo mejor que puedes darle a tus hijos:
afecto, tiempo, dinero, vivienda, seguridad, valores, alimento, educación, salud, diversión, ropa.
Todo ello es posible gracias a lo esencial: Tienes hijos. ¿Te imaginas cómo sería tu vida sin hijos?


2. Tus papás te enseñaron a ser papá… pero en el siglo pasado.
Un rasgo de los padres de hoy es que necesitamos estar en mejora continua,
o te aclimatas o te actualizas.
La velocidad y el cambio son signos de los tiempos modernos,
así que flojitos y cooperando en el acompañamiento de los hijos.


3. Tus hijos ven, tus hijos hacen. 

4. Tu familia funciona como tu cuerpo, todos están conectados.
Si tú estás bien, tus hijos estarán bien. ¡Cuídate!
Es simple si te imaginas a ti mismo como un árbol:
Date cuenta que si tú estás desconectado de las raíces, las ramas se secan,
no hay flores y no das fruto. Tu eres el árbol y tus hijos las ramitas. Por eso, ¡Cuídate!


5. Mantén un equilibrio entre amor y orden.
Orden sin amor es el desierto… si sólo controlas y ordenas a tus hijos, los asfixias.
Amor sin orden es Inundación… si sólo das caricias y permisos, les falta seguridad.


6. El conflicto en tu familia es un ajuste para crecer.
¿A que no lo habías visto de este modo? No le tengas miedo al conflicto, significa que tu familia está viva…
Y hay diversidad. Mientras tus hijos crecen, también crecen en conciencia y en libertad, eso te pone nuevos retos en el manejo de límites y permisos.


7. Los límites son abrazos y dan seguridad a tus hijos.
Graba esto en tu corazón: LOS LÍMITES SON ABRAZOS
Si miras bien, un abrazo tiene el justo equilibrio entre el amor y el orden.

Por cierto: Evita los límites blandos
Como cuando dices NO y tu hijo lee: “sí, tal vez o quizá”.
O cuando tienes qué repetirle una y otra vez las cosas hasta que le gritas.



8. Los límites van cambiando según la edad de tus hijos.
“Oye, ¿y qué es un límite firme?” Es un límite con 5 características:
* El mensaje o la norma se centra en la conducta, no en la persona.
* Sé lo más concreto posible, “ve al grano”.
* Habla con calma, no hace falta gritarle si eres firme.
* Si es necesario, dile la consecuencia que traerá el incumplimiento del límite.
* ¡Y cúmplelo!
Cuando tu hijo sabe que cumples lo que dices, respetará la norma.

 
9. Sé asertivo con tus hijos: Ni agresivo, ni sumiso.
Tus hijos necesitan que tú seas su padre o su madre; el único que tienen. No te salgas de tu lugar.
Decía Benjamín Franklin que leyes demasiado suaves nunca se obedecen,
y demasiado severas nunca se ejecutan.
¿Cómo son los límites que pones a tus hijos?


10. Nunca hagas por él algo que pueda hacer por él mismo.
Me lo enseñaron en la escuela.Nunca hagas por tu hijo nada que pueda hacer por sí mismo.
¿Cómo te va en esta prueba de confianza?


11. Escucha a tus hijos, especialmente lo que no te dicen.
No hables “a” tu hijo, habla “con” él.  Acuérdate cuando tu hijo era pequeño y decías: “No se oye nada de ruido con el bebé, algo está haciendo.”


12. Corrígelo en privado y pregúntate si eso lo fortalece o lo debilita.
De por sí es incómodo cuando te corrigen, ahora multiplica la vergüenza si te la hacen en público. Y de modo intuitivo cuestiónate si la corrección que estás haciendo lo ayuda a madurar o lo destruye.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Quién es mi papá?



-          Mi papá  un señor muy  grande, valiente  y con mucha fuerza es el príncipe de las películas.

-          Mi papá es un hombre con corazón, que sabe señalar el horizonte con optimismo y confianza.

-          Mi papá es el que me lleva a mis partidos puntual  con su voz más alta para animarme y gritar mis victorias.

-          Mi papá es el que se conmueve con mis bailes en el escenario, tomando la mejor fotografía sin importar a quien se tropiece.

-          Mi papá es el que cuenta historias graciosas para distraerme.

-          Mi papá al minuto de haberme regañado mi madre me guiña un ojo y sonríe con ternura.
 
-          Mi papá es un súper poderes  sabe dónde va cada tornillo de la casa, lo arregla todo en sin manual de instrucciones  y con mucha fuerza.

-          Mi papá es el que sabe decir NO cuando es lo justo y un SI cuando es lo conveniente.

-          Mi papá es aquel que cuando suenan los truenos en la noche se mete en mi cama,  me abraza se va mi miedo.

-          Mi papá zapatea duro cuando cumple su deber y anda de puntillas en la noche cuando me cobija.

-          Mi papá es un libro abierto sabe de cualquier  tema que le preguntes, Electricidad, química, biología, ciencias, carpintería, futbol, lucha libre y hasta psicología.

-          Mi papá es el único de la casa que persigue un ratón hasta atraparlo, así se muera de miedo por dentro.

-          Mi papá es que hace locuras se disfraza conmigo, nos ensuciamos juntos jugando pelota y siempre está sonriendo.
 
-          Mi papá es el me hace reír  cuando me lanza por los aires con acrobacias y  me hace cosquillas con su bigote y barba.

¿Lo ves? Es ese, el más guapo, el más fuerte…

jueves, 29 de agosto de 2013

QUIEN ES MI MAMÁ??



- Mamá es esa señora que lleva siempre en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete, un botellín con zumo y un pañal de emergencia.

- Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

- Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al perro con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y todo eso mientras me aparta del cubo de basura con el pie.

- Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer mis lágrimas con un beso.

- Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro lleva el carrito de la compra.

- Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que caiga por las escaleras.

- Mamá es esa heroína que siempre vence mis pesadillas con una caricia.

-Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro  ratito libre, sólo otro, irá la peluquería a retocarse las raíces.

- Mamá es ese cuenta cuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.

- Mamá es esa chef  capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque no tuvo tiempo de hacer la compra.

- Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si  tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.

- Mamá es esa economista capaz de ponerse la misma ropa semana tras semana para que yo vaya bien guapa siempre.

- Mamá es esa cantante que todas las noches interpreta la canción más dulce mientras me acuna un rato aunque haya llegado cansada del trabajo.

- Mamá es esa payasa que hace que me parta de risa con solo mover la cara.

-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua y ponerme el chupete. Todo a oscuras y sin despertarme.

¿La ves? Es aquella, la más guapa, la que sonríe…
¡Te amo, mamá!

jueves, 22 de agosto de 2013

Como conseguir que mi hijo coma tranquilo en la mesa.


Masticar con la boca abierta, poner los codos sobre la mesa, jugar con la silla y con la comida, levantarse antes de tiempo, correr por los alrededores de la mesa, gritar… Seguro que la mayoría de estas acciones las lleva a cabo tu hijo mientras están sentados a la mesa. Los niños son muy impacientes y no nacen con las normas de cortesía aprendidas, por lo que deberás tu como papá enseñarle a comportarse desde bien pequeño. Cuanto antes las conozca, más rápido será el aprendizaje, para que así cuando salgas a los restaurantes puedas tener un ambiente armonioso y no molestar a las otras personas que se encuentran en dicho restaurant.


Aprender desde pequeñitos

A partir de los 2 o 3 años, los niños empiezan a comer en la mesa con el resto de la familia, a la vez que empiezan a tomar parte en las celebraciones –cumpleaños, bautizos, comuniones-, compartiendo el banquete con los adultos.

Y los niños, como corresponde a su edad, son muy inquietos y traviesos: se cansan enseguida, se quieren levantar a jugar, no obedecen cuando se les llama para comer, etc. Esto es normal, pero siempre hay que
marcar unos límites, sobre todo cuando comemos con más gente o se está en un restaurante.


En la mesa, y también en otros lugares, hay que enseñarles a comportarse con una cierta educación y compostura. Por eso es una buena idea que les enseñes desde pequeñitos, para que se acostumbren cuanto antes y no adopten malos hábitos que después serán más difíciles de modificar. 

En esta etapa la imitación y el juego son las claves para adquirir cualquier comportamiento. Observar al resto de la familia comiendo les ayudará a aprender, por lo que es muy importante que pongamos atención a lo que hacemos nosotros. No se puede pedir a un niño que no ponga los codos en la mesa o que no coma con la boca abierta si nosotros no somos capaces de cumplirlo.


Para ello los padres deben mostrar siempre una actitud segura y confiada y nunca ser incoherentes. Ambos deben marcar las mismas directrices para no volver locos a sus hijos, no doblegar y mantenerse firmes ante una decisión.



Lo que nunca debe hacer


- Empezar a comer antes de que se siente todo el mundo
. Es de muy mala educación comenzar sin que estén presentes todos los comensales, a no ser que la comida se pueda enfriar y estropear y los anfitriones así lo indiquen.

- Comer con la boca abierta o llena.
A nadie le gusta ver los trocitos medio masticados de la boca de otro, pero tampoco es de buena educación llenarnos hasta arriba de comida y no poder ni masticar, y menos aún hablar con la boca llena o comer haciendo ruidos. Enséñale a comer pequeños trocitos. La comida nunca debe ser arrojada sobre el plato una vez que ha sido masticada.


- Jugar con la silla. Además de que sea de mala educación, es bastante peligroso si se cae, ya que se puede romper la barbilla o hacerse mucho daño en la espalda y el coxis. El niño debe permanecer bien sentado, con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo –si llega.

- Chupar los cubiertos. No se deben lamer los cubiertos, pero sobre todo el cuchillo, ya que además de quedar muy feo, también es peligroso.

- Interrumpir a otros mientras hablan. Esta es una norma esencial que debe cumplir no sólo en la mesa, sino siempre que esté presente en una conversación.

- Jugar con la comida. Todos hemos oído la frase: “Con la comida no se juega”. Y es que es de mala educación hacer bolitas con la miga del pan, montañitas con el arroz… Los alimentos son para comer, no para divertirse con ellos.

- Poner los codos sobre la mesa.
El antebrazo sí debe estar apoyado en la mesa mientras cortamos la comida y la cogemos, pero los codos no.

- Gritar o dar voces. Aunque a veces haya muchos invitados y sea difícil hacerse oír, acostúmbrale a que no levante la voz y mucho menos grite. Para que no ocurra esto hazlo participe de la conversación.

- Rascarse. Los niños son propensos a rascarse los brazos, la cabeza, etc. pero no es un gesto muy higiénico en un lugar lleno de comida.

- Beber sin limpiarse la boca.
Antes de coger el vaso para beber, es recomendable que se limpie la boca para evitar mancharlo de grasa y que se vuelva opaco de la suciedad.

- Bostezar. Si ha dormido mal o está muy cansado y no puede evitar hacerlo, enséñale a ponerse la mano delante de la boca o a hacerlo de la forma más discreta posible, no hace falta que su bostezo interrumpa las conversaciones.

- Hurgarse la nariz. Otra mala costumbre de los más pequeños, andar todo el día con el dedo metido en la nariz. Pero si siempre debe evitarse este gesto, más aún cuando se está comiendo, no sea que indigestemos al resto de comensales -aparte de hacernos pasar un poco de vergüenza.


- Quitarse los zapatos. Seguro que tus hijos tienen la manía de deshacerse de su calzado en cuanto se sientan en el sofá de casa o en el suelo para jugar. Pero a la mesa no debe estar descalzo. Si estáis en casa y los zapatos le molestan o le hacen daño, ponle unas zapatillas de estar por casa.


- Levantarse antes de que acabe la comida. Los niños, en cuanto han comido, quieren levantarse a jugar, pero debes intentar que permanezca a la mesa hasta que se haya acabado el postre. Obviamente no le puedes obligar a estar toda la sobremesa escuchando “aburridas” conversaciones de adultos, pero sí a estar hasta el final del banquete y a pedir permiso antes de irse.



Consejos para ayudarle


Ante todo, debes darle ejemplo. Intenta poner en práctica todas las normas que le has enseñado. Los niños aprenden por imitación y le será más fácil aprenderlas todas si ve a sus padres cumpliéndolas.


A pesar de ello, alguna vez puedes simular que te equivocas para que vea que no pasa nada si mete la pata. Así te corregirán ellos y reforzarás el hábito. Cuanto te confundas, haz siempre un comentario del tipo: “¡Mira a mamá, también se equivoca!”.


No le enseñes todas las normas a la vez o le volverás loco. Debes ir poco a poco mostrándole cómo se come correctamente y corrigiendo lo que haga mal. Pero no le hagas una lista enorme de reglas, le parecerá imposible cumplirlas todas y se desanimará. 


No debes regañarle cuando haya más gente delante (sobre todo si está su hermano o primo mayor al que quiere impresionar). Puedes disponer una frase secreta que sólo ustedes entiendan para corregir lo que está haciendo mal sin que los demás se enteren. Por ejemplo, si quieres que quite los codos de la mesa, busca una afirmación que empiece por CO: “¿Cómo se llamaba ese amigo tuyo que vino el otro día?”. Así él sabrá a qué te refieres pero no le harás pasar vergüenza.


 Cuando vaya haciendo progresos, un beso tuyo después de comer o un cumplido le harán más feliz que cualquier regalo del mundo.


No te muestres impaciente ni le grites si después de varios días enseñándole aún pone los codos en la mesa o mastica con la boca abierta. Cualquier aprendizaje requiere su tiempo.


Una buena herramienta que ayuda al trabajo educativo es inventarse algún juego para que comprenda mejor las reglas y le resulte más fácil aprehenderlas. Por ejemplo, inventa un cuento o una canción que contengan las normas que se deben seguir a la mesa. También puedes practicar con sus juguetes, preparando un banquete imaginario con sus peluches y sus muñecas.


Lo importante es que se creen unos hábitos a la hora de la comida y que tu hijo gradualmente vaya adquiriéndolos, sin  prisas puesto que al fin y al cabo, es todavía un niño

lunes, 19 de agosto de 2013

Ideas para empezar el cole con buen pie.



Conforme se acerca el primer día de clases, los niños comienzan a sentirse inquietos y un poco angustiados; lo mismos pasa con los de nuevo ingreso o que por alguna razón tuvieron que cambiar de escuela; tanto los padres de familia como los maestros están conscientes de esta situación, así que cada uno por su lado debe trabajar para que el niño se siente más tranquilo y aprende a verle el lado positivo a todos estos cambios.
Los padres por su parte deben platicar con sus hijos, tranquilizarlos haciéndoles notar los aspectos positivos de empezar la escuela, entre estos volver a ver a sus amigos, conocer otros nuevos, tal vez conocer una nueva escuela, etc.
Es muy importante (si existe la posibilidad), llevar al niño al colegio unos días antes del inicio de clases para que lo conozca, y acompañarlo el primer día; posteriormente podrás organizarte para que otras personas de tu confianza puedan pasar por el, pero el primer día es de gran ayuda porque se sentirá más tranquilo de saber que estas a su lado.
Y para que todo marche bien, sugiero lo siguiente:
- Hablar con ellos sobre la importancia del regreso a la escuela y determinar con ellos lo que se espera de este año y cómo piensan lograrlo.
-Plantear el regreso a clases como algo positivo y muy importante.
- Escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con mucha atención y orientarlas respetuosamente en todo momento.
- Establecer y respetar los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar o entretenerse.
- Responsabilizarlos sobre el cuidado de sus útiles escolares, el arreglo diario de sus uniformes o ropa de escuela, así como de la solución de sus tareas escolares para evitar el desorden que es causante muchos problemas y tensiones familiares.
- Supervisar bien su desayuno que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana. Con frecuencia es importante incluir un complemento alimenticio para el recreo, para que no les falten todas las vitaminas y minerales esenciales para su adecuado crecimiento y desarrollo, acompañado de una notita de amor que los haga sentir seguros.
- Estar pendientes de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal. Tener en cuenta que los problemas para ellos son tan grandes e importantes, como lo son los nuestros.
- Tener todo listo para que las prisas no sean otro motivo de estrés, salir a tiempo para evitar el tráfico y mostrarse contentos en todo momento.
Pero también durante el año escolar hay que vigilar conductas que nos pueden indicar que los niños  no se encuentran bien en la escuela, como:
- Llorar todos los días al entrar a ella.
- Orinarse cuando ya han logrado controlar este reflejo. - Simular o presentar dolor de estómago, cabeza, náuseas y otros todos los días.
- Sentirlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela.
- Quejarse continuamente ante los padres sobre la conducta de maestros o compañeros.
- Presentar algún signo de violencia o golpe.
- Detectar baja de calificaciones sin motivo aparente.
Ante estas señales es importante:
- Escuchar a los niños y niñas, atender a sus quejas y darles credibilidad hasta que se demuestre lo contrario.
- Hablar con maestros y directores y comentar los cambios de conducta inesperados.
- Denunciar cualquier hecho de violencia.
- Ayudarlos y orientarlos en sus requerimientos.
- Comentar con los maestros si se piensa que las tareas son excesivas.
- Estimularlos y felicitarlos ante sus éxitos y orientar sus fracasos y errores para que aprendan de ellos.
Hay que recordar que serán muchos los años que los niños estarán en la escuela y que esa debe ser una etapa de aprendizaje saludable y placentero y no de angustia y temor.
Hagamos que la vuelta al cole sea una ilusión, cuéntale tus experiencias cuando eras pequeño y si aún conservas las amistades de tu cole dile lo maravilloso y valiosas que son esas amistades.